+ Porque si decidiéramos irnos juntos me da miedo que un día... Hoy no quizás... Quizás... Quizás mañana tampoco... Pero un día de repente nos cansemos el uno del otro.
- Eso no pasará.
+ ¿Tu me quieres?
- ¿A ti que te parece?
+ Entonces... ¿por qué no me lo dices nunca?
- No paro de decirlo.
+ No es verdad, tú dices ''yo también'' y no es lo mismo.
- Todo el mundo dice te quiero, ya no significa nada.
+ Pero algunas veces necesitas que te lo digan. Yo lo necesito.
- Necesitas que te diga te quiero, yo prefiero despertarte soplándote la oreja, acariciar tu espalda mientras vemos una de esas pelis que tanto te gustan... ¿No es mejor que día tras día te lo demuestre? ¿No es mejor que tu sientas que yo te quiero y no necesites que te lo diga?... Cuando una pareja usa demasiado esas dos palabras, significa que no son capaces de demostrarlo.
domingo, 21 de octubre de 2012
La mañana se levanta junto a mis ganas de verte.
- Para ella te conviertes en una costumbre. En algo que poco a poco empieza a formar parte de su vida. Cada día recibe una frase, un pensamiento bonito sin ninguna insinuación... Después, de repente, paras. Durante un par de días, nada, ni un mensaje. Y ella se da cuenta de que te echa de menos, de que te has convertido en una cita inalterable, en un momento esperado, en el motivo de una sonrisa. Entonces vuelves a escribir y te disculpas, te justificas diciendo que has tenido un problema y le haces una pregunta muy simple: ''¿Me has echado de menos?''. Sea cual sea su respuesta, la relación ya ha cambiado.
sábado, 20 de octubre de 2012
En algún lugar de tí me perdí.
Nuestro problema empezó cuando empezamos a necesitarnos. Hablábamos de independencia, pero éramos una adicción. Echábamos un pulso para intentar olvidar, pasar página. Nos volvimos expertos en sonrisas cómplices y miradas a escondidas. Lo reconozco, sólo teníamos una debilidad y éramos nosotros mismos. Nuestros sentimientos son difíciles de reprimir. Me pediste que arriesgase, jugase y ganase, pero no me dijiste que iba a perder.
''Buscando en un sueño donde está la salida, qué va, no hay quien encuentre esa llamada perdida...''
Cuando estés entre dos opciones y tengas que elegir tira una moneda al aire. Siempre funciona, no solo porque te saca de dudas, sino porque en el breve momento en el que la moneda está en el aire de repente sabes la cara que quieres que salga.
tanto buscarte en los bares, me estoy quedando dormido.
El último día que fuimos volvimos, me acuerdo bien, sin cogernos de la mano, sin buscarle los pespuntes a las bromas, reprochándonos hasta lo que no fué. Y el amor no tuvo mucho más que hacer, me acuerdo bien, de las lágrimas de fuego que lloré. Y ahora lo veo distinto... El último día que fuimos volvimos, me acuerdo bien, en asientos separados, con los ojos empeñados en no verse con el frío anclado junto a nuestro pies. Y el amor no tuvo mucho más que hacer, me acuerdo bien, de las lagrimas de fuego que llore. Y ahora lo veo distinto, diferente raro extraño darlo todo por perdido, separarse y no volver a verse en años. Ni que fuera un instinto, diferente raro extraño tonto y tantas veces cínico que parece que es jugar a hacerse daño.
El último día que fuimos amigos pero al revés. Comprobamos como no puede valer con la antorcha de un traidor para incendiar Troya, porque Troya ya decidió que no iba a arder. Y el rumor no tuvo mucho más que hacer, me acuerdo bien. Y aprendí que hay cosas que es mejor perder...
El último día que fuimos amigos pero al revés. Comprobamos como no puede valer con la antorcha de un traidor para incendiar Troya, porque Troya ya decidió que no iba a arder. Y el rumor no tuvo mucho más que hacer, me acuerdo bien. Y aprendí que hay cosas que es mejor perder...
martes, 16 de octubre de 2012
domingo, 14 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










