miércoles, 29 de febrero de 2012
Posdata: te quiero.
Incluso en compañía de amigos, en una habitación con mil personas, se sentiría sola. No recordaba la última vez que se había sentido verdaderamente feliz, la última vez que alguien o algo le había hecho reír hasta que le dolieran la barriga y la mandíbula. Echaba de menos acostarse por la noche sin tener nada en la cabeza, echaba de menos disfrutar de la comida en lugar de ingerirla para mantenerse con vida, odiaba los retortijones de estómago cada vez que se acordaba de él. Anhelaba disfrutar viendo sus programas favoritos de televisión en lugar de mirarlos sin prestarle atención solo para matar el tiempo. Detestaba sentir que no tenía ningún motivo para despertarse por la mañana. Odiaba la sensación de no estar ilusionada ni tener ganas de hacer nada. Añoraba sentirse amada, saber que él la miraba mientras veía la televisión o cenaba. Deseaba sentir de nuevo su mirada al entrar en una habitación; echaba de menos sus caricias, sus abrazos, sus consejos, sus palabras de amor.
Que te dije que te amaba? el caso es que me sonaba tu cara, cómo has dicho que te llamabas?
Con cada vaso de alcohol acabas con cientos de células, pero eso no importa mucho, tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, asi que estás sonriente, feliz. Luego, mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, aunque no tengan sentido, no importa, porque después mueren las de la gilipollez y hablas con inteligencia. Y, por último, las células de los recuerdos. Esas... esas son las difíciles de matar...- Otro vaso por favor.
jueves, 23 de febrero de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Adicta al humo que sale de tus cigarrillos
No le dio tiempo a Cupido a tensar el arco. No hizo falta disparar. Ya nos habíamos enamorado. Tú de mi inseguridad y yo de todo. Me dijiste "si no corremos pasará de largo todo esto y hoy tienes que poner a mi nombre todos los besos que te quedan". me quedé helado. Agarraste mi mano y condujiste mi coche hasta tu casa. Hubo confeti en el ascensor.Nos dimos tantos besos que tuvimos que darle la vuelta a la piel cuando no quedaba un centímetro sin besar. La ropa interior dejó de esconder las cosas que más se quieren ver.. Esa noche pasaron cosas que no caben en ningún poema.
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