miércoles, 29 de febrero de 2012

Posdata: te quiero.

Incluso en compañía de amigos, en una habitación con  mil personas, se sentiría sola. No recordaba la última vez que se había sentido verdaderamente feliz, la última vez que alguien o algo le había hecho reír hasta que le dolieran la barriga y la mandíbula. Echaba de menos acostarse por la noche sin tener nada en la cabeza, echaba de menos disfrutar de la comida en lugar de ingerirla para mantenerse con vida, odiaba los retortijones de estómago cada vez que se acordaba de él. Anhelaba disfrutar viendo sus programas favoritos de televisión en lugar de mirarlos sin prestarle atención solo para matar el tiempo. Detestaba sentir que no tenía ningún motivo para despertarse por la mañana. Odiaba la sensación de no estar ilusionada ni tener ganas de hacer nada. Añoraba sentirse amada, saber que él la miraba mientras veía la televisión o cenaba. Deseaba sentir de nuevo su mirada al entrar en una habitación; echaba de menos sus caricias, sus abrazos, sus consejos, sus palabras de amor.

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