lunes, 6 de mayo de 2013

y qué fácil parece a veces enamorarse...

Tan infinito como sus ojos marrones, o como su número de pecas, o como el tiempo que me habría gustado estar allí. Infinitas las caricias que no me cansaba de darte, y las veces que había soñado con aquello... La primera vez que no necesitaba respirar mientras besaba, y juro que no hay sensación mejor que la de no necesitar oxígeno para vivir porque oye, contigo me bastaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario